Es irónico pensar que hace algún tiempo soñaba con estar aquí, en su auto, me hacia tanta ilusión ver su mano en el volante, con ese reloj gigante en su muñeca. Y yo a su lado, feliz, besándolo quizá, o hablando de cualquier cosa encantadora. Y ahora, estamos aquí, pero no esta pasando nada de lo que imagine, solo es un momento incómodo, el maneja, yo escribo.
¿Porque me subí? No lo se, es lo que estoy por averiguar, aunque presiento que fue por la sonrisa que tuvo al saludarme, esa sonrisa y esos hoyuelos tan prominentes como si nada hubiera pasado, no tengo idea de a donde vamos ni como va terminar esto, solo espero que todo acabe bien o que no termine, no de nuevo.
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